domingo, 30 de noviembre de 2008

Dr. Building, presentación de Zombie

Odio éste pueblo de mierda, odio su gente, odio sus cuatro calles pequeñas con más iglesias que licorerías, odio tanto puto paleto que no sabe que la gripe se cura en casa con manta y zumitos, odio vivir en medio de ninguna parte, odio que los cazas de la base militar te despierten a las ocho de la mañana cuando acabas de llegar del turno de noche, odio este puto pueblo y ojalá desapareciera sin dejar rastro. ¿Que qué coño pinto en este pueblo de mierda? Eso me gustaría a mi saber.


En realidad es una historia muy larga, pero acortándola, no te folles a la hija de tu jefe. Se lo puede tomar demasiado bien y pretender que os caséis a la de ya, o tomárselo muy mal. El mío se lo tomó muy mal, así que me echó encima la historia de drogas de su hija y destruyó mi carrera. Joder esa tía no era capaz de levantarse de la cama sin meterse una raya ¿Dónde coño estaba ese padre cuando ella tenía 16 años? No, es mucho mejor esperar a que tenga 25 y joderle la vida a un pringado que sólo quería pasarlo bien en posición horizontal, puta mierda, aquel puto niño ya estaba muerto de tanto speed que se había metido, qué más da que le cortara una vena o dos, joder si tenía la sangre casi cristalizada, prácticamente ni sangró.



¿Quieres saber más? Bueno, así es como funcionan las cosas en San Diego, si el viejo se lo hubiera tomado bien estaría en un megadespacho en la planta 25, con unas vistas de la hostia, trabajando a destajo y me pasaría el día en reuniones con tios superestirados que no saben qué coño es una tirita pero que dirigen los hospitales y deciden si te vamos a dar un antibiótico para esa otitis o hay que esperar a que tengas sepsis y te vayas a quedar sordo si tienes suerte. Pero no, para él un puto médico que todavía estaba acabando de pagar el crédito universitario no era algo bueno para su hija.


Así que nada, buscaron un caso un poco dudoso, el jefe abrió una investigación sin que la familia hubiera denunciado nada, me obligó a hacerme un test de estupefacientes y claro ¿Qué coño iba a hacer? Joder, follarse a su hija con toda la cantidad de coca que llevaba encima a cualquier hora del dia era una cosa casi imposible sin una ayudita, se ponía como si fuera una berserker. Con la investigación perdida el jefe me llamó un día a su despacho, me dejó claro qué era lo que estaba pasando y me dijo que todo acabaría en un cajón si desaparecía de la vida de su niña mimada, hay que ser hijo de puta, me llamó drogadicto y todo lo que se le ocurrió. No podía explicarle que la adicta de verdad era su hija, ni las orgías en que se metía cuando estaba hasta arriba, joder, ni tan siquiera era su novio, sólo me la había tirado unas cuantas veces. El problema es que ella fue a contarle a su padre que tenía un nuevo novio maravilloso. Tampoco me extraña, visto el historial de deshechos de personas que llevaba ella en su lista supongo que querría congraciarse con su padre, craso error.


Así que me dieron a elegir, o me enfrentaba a un caso perdido y me pasaba unos pocos años en la cárcel por que no iba a poder afrontar las imdemnicaciones y el seguro del hospital se iba a inhibir, o aceptaba desparecer y entonces el señor generoso me conseguiría otra oferta del seguro donde continuar mi "prometedora" carrera. Lo que no sabía era que la oferta sería en éste pueblo asqueroso, sion nombre, en medio de ninguna parte, dónde ni las moscas tienen una vida interesante. Aquí sólo hay paletos y vacas. Lo único bueno es que en el turno de noche aquí no pasa casi nada y el conductor de mi ambulancia es todavía más callado que yo, menos mal, llego a seguir con el enfermero que tuve la primera semana y si que iba a ser culpable de una muerte, ésta vez de verdad.



Claramente elegí mal, esa tía follaba como una diosa